Cómo triunfar en el talentismo: capital organizativo.

Somos parte de un ecosistema, un ecosistema en crisis, crisis de la cual ya nos advertía Raghuram Rajan desde 2005, mientras se desempeñaba como jefe de economistas del Fondo Monetario Internacional, cargo ocupado del 2003 al 2007. En su libro Fault Lines (Grietas del sistema) Rajan define a este cambio de época como el resultado de una serie de «fracturas» o grietas, en los sistemas de política nacional,  en los desequilibrios comerciales y en los sistemas financieros.

El mismo Rajan, en su obra, pone en evidencia la falta de modernización de los sistemas educativos en el mundo, y como la respuesta gubernamental, ante los primeros indicios de estas «fracturas», no fue mejorar la educación, sino facilitar el acceso al crédito para los más desfavorecidos, créditos para quien no los podía pagar… lo que finalmente hizo estallar la bomba, el resultado: el actual desempleo y la caída de la demanda.

La buena noticia es que no todo está perdido, Raghuram Rajan nos subraya la importancia del capital humano y el capital organizativo. «En los países pobres hace falta alguna cosa más para que la maquinaria y las personas con formación maximicen la productividad y los países prosperen»: es lo que Rajan denomina «capital organizativo».

Capital organizativo: más del 95% del valor actual de las compañías está definido por cuatro activos intangibles:

  1. El capital humano.
  2. La marca.
  3. El capital clientes.
  4. Las expectativas de futuro.

Es por esta razón que nuestro trabajo como profesionales del talentismo y dentro de una organización deberá de estar enfocado en aumentar el valor de esos 4 activos.

¿Cómo hacerlo?

Juan Carlos Cubeiro nos responde a esta pregunta: Desarrollando el propio talento, invirtiendo en nuestra educación, potenciando nuestra propia marca profesional, generando una valiosa cartera de clientes y compartiendo relatos de sano orgullo que eleven las expectativas de futuro hacia nosotros.

«Los clientes son nuestros mejores comerciales».

Juan Carlos Cubeiro.

Este es un buen momento para hacer un alto en el camino y preguntarte si lo que estas haciendo hoy en la empresa en la que trabajas ayuda a elevar alguno de los cuatro activos del capital organizativo, es más, te doy un consejo: «A la hora de organizar tu agenda del día, lista de tareas pendientes o tu plan de trabajo, dale prioridad a aquellas tareas que tiene mayor relación o impacto con el aumento del valor del capital organizativo» créeme que te asegurará el éxito en tu trabajo. Pero para ello se requiere tiempo, concentración, esfuerzo, y nuevos hábitos, es necesario «agarrar el toro por los cuernos» y hacerte responsable de todo lo que te toca, no solo de lo fácil.

Porque claro que siempre será más fácil enfocarte en tareas sencillas que realmente no aportan nada al capital organizativo, tareas para simplemente estar «haciendo algo» y permanecer «ocupado», evitando así el sentimiento de culpa cuando llega el día de paga.

Ahora que si el problema es que no ves muy claro cómo lo que tu haces aporta valor al capital organizativo de la compañía, pregunta a quien le tengas que preguntar en la empresa, y si descubres que efectivamente no lo hace, busca otra función dentro de la misma compañía o en alguna otra donde si aportes valor al capital organizativo, porque te tengo una buena noticia: todos aquellos puestos que no lo hagan, que no aporten al capital organizativo, estarán propensos a desaparecer, si no es que ya lo están haciendo.

Conviértete en una persona más autodidacta en tu campo de especialización, por tu propio beneficio, ya les decía en mi post sobre la educación que hoy en día el conocimiento se duplica cada 14 meses, no te quedes estancado… Y también, con sano orgullo, es decir, sin caer en la presuntuosidad, exalta tus logros, habla tus éxitos, comparte con los demás el camino que has recorrido, de esta forma les darás a ellos y a ti mismo, una expectativa de futuro positiva y de crecimiento. Cambia la platica de la queja, por la platica del logro.

Tenemos capacidad  de elección, y en el talentismo una de las elecciones más importantes que tenemos que hacer es la de elegir contextos que sean potenciadores de nuestro valor, de nuestro talento.

En Del Capitalismo al Talentismo Cubeiro nos habla de «las cuatro C» y de la importancia de «convertirlas de minúsculas a mayúsculas», es decir, de maximizarlas en todos los contextos en los que nos desarrollemos.

  • Cultura corporativa, es responsabilidad de cada uno de nosotros propiciar el cambio cultural, cambiar la forma en la que se hacen las cosa dentro de la compañía, teniendo siempre como objetivo final la cultura idónea.
  • Clima laboral, propiciar un ambiente de satisfacción, rendimiento y desarrollo, dejando claro que se espera de cada uno, buscando la excelencia, delegando adecuadamente, fomentando la innovación y los retos.
  • Colaboración, optimización de las sinergias.
  • Compensación.

Aquellas empresas que busquen apreciar y no depreciar su capital organizativo, deberán prestar atención las cuatro C, y también deberás a empezar a prestarles atención tu, porque eres un protagonista y no una víctima del sistema, y como protagonista que eres, podrás cambiar de contexto al que más te convenga.

¿Qué opinan? ¿Les suena algo de todo esto o creen que es totalmente disparatado?

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