Leicester City, triunfo del talentismo

Los famosos «Foxes» están de moda, son los humildes líderes de una de las ligas más prestigiosas del mundo, la Premier Ligue, el equipo originario de la ciudad a la cual debe su nombre, Leicester City, se encuentra a punto de confirmar uno de los triunfos más importantes de nuestra época, la del talentismo.

Sin duda alguna para los amantes del fútbol, cada partido es una batalla, donde 22 valientes saltan al campo para dejarlo todo por defender los colores de su equipo, por salir con la victoria a costa de lo que sea… esto hace recordar lo que en alguna ocasión el entonces emperador Napoleón dijo: “Para ganar una guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y dinero.”

¿Aplicará este mismo principio para la guerra del deporte más popular del planeta?

La frase de Napoleón anunciaba, sin duda alguna, los inicios del Capitalismo, época de la historia en la que aún lo más importante era el capital, época que está llegando a su fin, en la cual surgen héroes anónimos como los oriundos de Leicester que llegan y nos confirman que estamos viviendo el nacimiento de la era del Talentismo, época en la cual lo más importante es el talento, no el capital.

La escuadra de Leicester vale seis veces menos que el actual campeón de la liga, el Chelsea, que tiene un valor de casi 581 millones de dólares, la lógica capitalista nos diría que esto es imposible, Napoleón sin duda moriría de risa si le advirtiéramos de un ejercito cuyo valor es seis veces menor al suyo.

Pero entonces, ¿Qué sucede con el tal Leicester? ¿Cuál es su secreto? ¿Será solo uno de esos casos aislados que quedarán como una heroica anécdota al más puro estilo de David contra Goliat?

Yo creo que hay algo más, algo que la pasión con que vivimos el fútbol hace que olvidemos, y es que a menudo olvidamos que este juego se trata de un grupo de personas que persiguen un objetivo, como lo hacemos muchos de nosotros en otros entornos, entornos familiares, escolares y laborales. Y así como nosotros, los muchachos de Leicester, también están viviendo el cambio en la forma de pensar, la llegada de un nuevo paradigma, la llegada del talentismo.

Aquí algunas ideas del porque digo esto:

– Los jugadores no lo hacen para ganar dinero, juegan para aportar valor a un proyecto colectivo llamado Leicester.

Evidentemente reciben un salario por lo que hacen, no juegan gratis, a lo que me refiero es que su motivación principal no es económcia, en su mayoría son jugadores «desechados» por otros clubes, su mismo Director Técnico lo dice en una emotiva carta:

«Quizá has escuchado sus nombres ahora. Jugadores que fueron considerados muy pequeños o muy lentos por otros clubes. N’Golo Kanté. Jamie Vardy. Wes Morgan. Danny Drinkwater. Riyad Mahrez. Cuando llegué en mi primer entrenamiento y vi la calidad de estos jugadores, supe lo bueno que podían ser.».

Su motivación se ha ido transformado, desde iniciar en un ferviente deseo por salvar al equipo y dar alegría a sus seguidores, hasta ahora donde su motivación es hacer historia en el fútbol europeo.

– Lo importante en este nuevo mundo no es ser el más grande, o el de mayor capital, lo importante es ser ágil.

Hace apenas una temporada el equipo estuvo al borde del descenso y se salvó de milagro, al no ser un equipo plagado de grandes estrellas, galardonados técnicos, ni renombrados directivos, pudo corregir el rumbo con facilidad. Se cambió de Director Técnico, se hicieron algunos fichajes y pues el resultado al parecer está superando toda expectativa.

Los «grandes» equipos no pueden hacer esto con la misma velocidad, deshacerse de jugadores o directivos con contratos millonarios no es tan fácil, hay de por medio además presión por parte de las marcas, los inversionistas, los aficionados, etc. La agilidad es sin duda, una ventaja competitiva en este nuevo paradigma laboral, tenemos que ser capaces de adaptarnos con rapidez o morir en el intento.

– Vivimos en un mundo de colaboración.

Así empieza uno más de los fragmentos de la carta del técnico italiano, dirigida  a los aficionados del Leicester:

«Empezamos la temporada muy bien. Pero nuestro objetivo, repito, era salvarnos del descenso. En los primeros 9 juegos, estuvimos ganando, pero concedíamos muchos goles. Antes de cada partido, decía: “vamos chicos. Vamos. Portería en cero hoy”. No funcionaba. Intenté cada motivación.

Finalmente, antes del juego ante Crystal Palace, dije “vamos chicos, vamos. Les ofrezco una pizza si no reciben gol”. Por supuesto, mis jugadores no recibieron gol ante Crystal Palace. Así que cumplí nuestro trato y los llevé a Peter Pizzeria en Leicester City Square.

Pero les tuve una sorpresa cuando llegamos. Les dije: “tienen que trabaja por todo. Trabajen por su pizza también. Haremos nuestra propia pizza”. Fuimos a la cocina con la masa, el queso y la salsa. Hicimos nuestra propia pizza».

Sin duda alguna, esto es una muestra clara de que más allá de un grupo de personas jugando con un balón, con acciones como la descrita, Claudio Ranieri logró formar un verdadero equipo de colaboración dentro y fuera de la cancha.

 – El talento se forja, se cultiva, el talento no es innato, ni es ilimitado.

Nada mejor para explicar este punto que las palabras del mismo Ranieri a uno de los aficionados del club inglés:

«Los fans del Leicester que conozco en la calle me dicen que están soñando y yo les digo: ok, sueñen por nosotros. Nosotros no soñamos. Simplemente trabajamos fuerte».

No se trata de un grupo de estrellas o semi-dioses que tras firmar un contrato millonario, se duermen en sus laureles y comienzan a dar más de que hablar por sus escándalos fuera de la cancha que por sus actuaciones deportivas (de los cuales tampoco se han salvado algunos de estos jugadores), contrario a esto se trata de un grupo que todos los días se levantan con el firme propósito de aportar su esfuerzo y de dedicación al proyecto colectivo llamado Leicester City, eso marca y marcará la diferencia en esta nueva época.

– El talento necesita de una identidad propia, diferencial, de sentirnos sanamente orgullosos de quienes somos y como somos.

Algo que me atrevo a decir que también ha logrado contribuir al éxito colectivo del Leicester es el hecho de que desde inicio de temporada cada uno de los integrantes del equipo sabían cual era el objetivo, sabían de sus capacidades, de sus diferencias contra los rivales, de lo que tendrían que enfrentar y en lugar de darse intimidar por la enorme ola de diferencias, le hicieron frente, los miembros del equipo lograron conectarse.

Ese colectivo de hombres encontró una identidad y se aferró a ella, en su mayoría son jugadores que no tienen nada que perder, otros clubes ya los han desechado, que otra cosa les podría pasar, nada, esto logró que conectarán entre sí a tal grado que dar todo en cada partido es una costumbre… se sienten orgullosos de lo que son, de lo que han logrado, aceptan con humildad sus carencias y con inteligencia usan sus ventajas, fuera del equipo, por separado, podríamos decir que no son nada para el mundo del fútbol, dentro del terreno de juego cuando el arbitro pita y el balón rueda surge la transformación, se revela su identidad como conjunto, se convierten en los sorprendentes «Foxes».

El caso de Vardy es el más llamativo en el club, pues es un jugador que hace cuatro años jugaba en la Séptima División del futbol inglés con el Halifax y que incluso se veía obligado a trabajar en un fábrica para poder subsistir, actualmente es el goleador de la Premier League. En un corto período de tiempo pasó de la Séptima División hasta ser goleador de la Premier y hasta convocado a la Selección de Inglaterra.

«Jamie Vardy, por ejemplo. No es un futbolista. Es un caballo fantástico. Necesita estar libre en la cancha. Le dije: “tú eres libre de moverte a dónde quieras, pero debes ayudarnos cuando perdamos el balón. Es todo lo que te pido. Si tú empiezas a presionar a los rivales, todos tus compañeros te seguirán”».

– El talento necesita buenas directrices, faros, guías.

Claudio Ranieri es un Director Técnico de 64 que ha pasado por distintos equipos grandes de Europa, llegó a Leicester con la encomienda de realizar 40 puntos para salvar al equipo, aportar toda su experiencia sería solo el principio para el reto que tenia por delante al principio de la campaña.

Logró hacer algo más importante que simplemente aportar experiencia, logró liderar de forma versátil, logró fomentar un gran ambiente de trabajo, logró forjar un autentico equipo, un grupo humano en el que lo alcanzado trasciende en gran medida la aportación de cada individuo por separado.

Logró también poner en práctica las “3H” que nos menciona Juan Carlos Cubeiro: humildad, humanidad y sentido del humor. Así como generar un cultura de logro alrededor de todo lo que se hace en el equipo, un cultura que con ejemplos deja claro que cuando se lo proponen pueden lograr resultados fuera de lo común.

«Quiero que jueguen por sus compañeros. Somos un equipo pequeño, por lo que tenemos que luchar con todo nuestro corazón, con el alma. No me importa el nombre del rival. Solamente quiero que luchen. Si son mejores que nosotros, ok, felicidades. Pero tienen que demostrarnos que son mejores».

– El talento motiva, emociona, ilusiona a los demás.

Hace apenas un año, nadie estaría hablando del hoy famoso equipo de Leicester City, más allá del hecho de estar en primer lugar en una de las competiciones más importantes del continente europeo, el éxito en la difusión y el éxito en la propagación del mismo es debido a que en el fondo, muy dentro de nosotros sentimos ilusión y emoción al detectar un equipo con talento, algo nos conmueve internamente y sus logros los sentimos como propios.

Por muy exitoso que ya seas en la vida, siempre el encontrarte con este tipo de historias que incluso podrían caer en lo romántico o heroico, es algo que como humanos que somos nos llamará la atención y quizás pueda ser este el detonador para dar ese paso que estabas temiendo dar, quizás al ver que otros por los que nadie apostó, otros sin opulentos presupuestos, ni grandes figuras entre sus filas, logran lo que para todos parecía imposible, quizás sea este el ejemplo que estabas esperando para darte cuenta lo que ya de antemano sabes, puedes lograr lo que te propongas siempre cuando sepas qué es y abraces la responsabilidad que ello conlleva.

«Sin importar lo que pase al final de temporada, creo que nuestra historia es importante para todos los aficionados alrededor del mundo. Le da esperanza a todos los jugadores jóvenes a los que les han dicho que no son lo suficientemente buenos.

Ellos pueden decirse a sí mismos “¿Cómo puedo llegar a la élite? Si Vardy puede hacerlo, si Kanté puede hacer esto, quizá yo también puedo”.

¿Qué necesitas para llegar?
¿Un gran nombre? No.
¿Un gran contrato? No.

Sólo necesitas abrir la mente, abrir el corazón, una batería llena y correr con libertad.

Quien sabe, quizá a final de temporada, tendremos dos fiestas de pizza».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *