Un nuevo empleo, sin dejar tu trabajo.

¿Y si Steve Jobs nos engañó a todos? En su famoso discurso a los graduados de Stanford claramente nos vendía la idea de que existe un trabajo ideal para cada uno de nosotros, que tenemos que buscar aquello que amamos y dedicarnos a ello el resto de nuestras vidas y que ese día, como dicen muchas otras frases, blogs y videos, ese día estaríamos iniciando a «no trabajar» por decirlo de alguna manera.

«Tienen que encontrar qué es lo que aman. Y esto vale tanto para su trabajo como para sus parejas.

El trabajo va a llenar gran parte de su vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideren un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagan. Si aún no lo han encontrado, sigan buscando».

– Steve Jobs.

Pero si nos remontamos un poco a la historia, fácilmente nos podremos dar cuenta de que Steve no tenía una pasión por la tecnología, es más en sus diversas biografías incluso llegaría a dar la pinta de alguien que no tenía ni la más remota idea de lo que haría con su vida, y que al final terminó comercializando un producto. De forma impresionante, con innovaciones que dejaban maravillados a los usuarios y con una obsesión por la estética que impactaba a los sentidos, pero finalmente terminó en eso: comercializando (vendiendo) productos (gadgets).

Pero olvidémonos de Steve Jobs, existen otros miles de casos de personas que han logrado destacar, desempeñarse con éxito en diversas actividades, las cuales no eran su pasión en un inicio, en el resumen del libro «So Good They Can’t Ignore You» de Cal Newport, que nos regala Ángel de Vivir Al Máximo se platica el caso de Julio Iglesias:

Nadie duda que la pasión de Julio Iglesias es cantar.  Sin embargo, cuando era joven, lo que verdaderamente le gustaba era el fútbol. Jugaba como portero titular del Juvenil B del Real Madrid. Sin embargo, a los 19 años tuvo un grave accidente de coche que le obligó a abandonar su carrera deportiva para siempre. Mientras se recuperaba en el hospital, pasaba los días escribiendo poemas y escuchando canciones en la radio. Un día, el enfermero que le atendía le regaló una guitarra, y así fue como descubrió la música.

Incluso en un ámbito más personal, se me viene otro ejemplo a la mente: tengo la fortuna de tener un buen amigo del cual me atrevo a decir que estoy completamente seguro de su definición de “trabajo ideal”, la cual hubiera implicado guitarras, amplificadores, micrófonos, escenarios y a los hermanos Gallagher a su lado (sin hablar de las fiestas y el alcohol por si lee esto su esposa), sin embargo, tal como lo hizo también su padre en su momento y quizás siguiendo su ejemplo o quizás forjando su propio camino y forma de hacer las cosas, decidió implicarse de lleno en el negocio textil, ¿Qué tiene que ver esto con la música, los conciertos y festivales? ¡Absolutamente nada! Una vez más la historia nos dice que primero se enfocó en hacer muy bien lo que estaba haciendo, y posteriormente se apasionó por ello, no tengo la menor duda que el día de mañana estará “Standing on the Shoulder of Giants” y logrará encontrar un verdadero “Oasis” de abundancia, logros y éxitos, tanto personales, como profesionales.

Y es que desde mi perspectiva cada uno de nosotros somos capaces de moldearnos según las circunstancias, siempre y cuando exista la motivación adecuada – “el hambre agudiza el ingenio”, decía el Lazarillo de Tormes- y es esta suficiente motivación para muchos empresarios hoy famosos y reconocidos, como es el caso de Amancio Ortega, dueño de Inditex, que fue quién utilizó esta frase en alguna entrevista. ¿Qué motivación tienes tú? ¿Familia? ¿Fama? ¿Reconocimiento? ¿Trascendencia?

Llegado a este punto quizás sea inminente la confusión. Resulta que toda la motivación que se nos ha inyectado para descubrir aquello que nos apasiona para después simplemente “vivir el sueño de pocos, con una vida llena de abundancia y haciendo siempre lo que más te gusta”, no es del todo verdad.  ¿Y ahora? ¿Todas mis esperanzas puestas en que alguna tarde soleada de verano por fin se abrieran los cielos para mostrarme lo que me apasiona y dedicarme a ello el resto de mi vida? ¿Qué hago entonces?

La respuesta: Convertirte en un eje (lichpin) según Seth Godin, y según Cal Newport adoptar la mentalidad del artesano y llegar a ser “tan bueno que no podrán ignorarte”.

¿Cómo lograrlo?

Primero que nada quiero enfatizar que de ahora en adelante me referiré a este tipo de personas como artistas, entonces replantearíamos la pregunta de la siguiente forma: ¿Cómo me convierto en artista?

Primero hay que entender que la misión diaria del artista es hacer su arte (el trabajo) de la mejor forma posible cada día y dar lo máximo en cada expresión artística (tarea, proyecto, venta, etc.). El artista quiere hacerle un regalo al mundo con su obra, no está buscando constantemente el maximizar únicamente su beneficio personal, sus ingresos o el quejarse del entorno, el artista se esfuerza por aprender día a día, no minimiza ninguna tarea, porque sabe que al fina del día es igual de importante limpiar los pinceles que dar el toque final a su obra de arte, no se olvida nunca de «afilar la sierra», porque sabe que sobre un lienzo lleno es imposible crear algo nuevo y eso le impediría seguir regalando su arte al mundo. Y no quisiera que nos limitemos o asustemos con la palabra arte, un mesero que pone su esfuerzo por dar un mejor servicio cada día y que maximiza sus recursos para dar excelente experiencia de atención al cliente sin duda alguna es un artista, un ingeniero entusiasmado en mejorar los tiempos de su línea de producción es un artista, un vendedor que asesora de manera consultiva a sus clientes es un artista… y en tu caso: ¿Cuál es tu arte?

Otro de los aspectos fundamentales que sin duda nos han logrado colocar en la mente, es la remuneración económica que se obtiene por el empleo de los talentos personales, nos han hecho pensar que valemos tanto (o tan poco) como nuestro recibo de nómina al final del mes, pero la realidad es muy diferente. La realidad es que tendríamos que empezar a dejar de lado ese pensamiento capitalista y voltear un poco hacia otro lado.

No es ningún secreto que el factor económico no es el principal cuando se le pregunta a los profesionales acerca de su motivación para realizar un trabajo excepcional. Que resulte desafiante, que tenga un alto grado de responsabilidad, de libertad o flexibilidad y contar con un entorno estable, son algunos de los factores que están por encima del factor económico. La buena noticia, casi todo estos factores dependen de nosotros mismo o de nuestra actitud hacia el entorno en el que nos desarrollamos.

Regresando al punto del artista, un artista puede vender sus obras en miles, millones, miles de millones de dólares, pero quien logra hacer eso es porque en un inicio no lo hizo con la ganancia económica como meta, la meta es más profunda, la meta es contribuir positivamente al proyecto colectivo llamado humanidad, la meta es regalar mi arte… y por extraño que suene esto, el mercado con algún sexto sentido aún no etiquetado logra percibir esto, logra oler y diferenciar al artista, porque la energía que le impregna a su obra deja marca por siempre. Cuando el artista regala su obra impregnada de pasión, al regalarla a los demás, se está haciendo también un regalo a si mismo, y más temprano que tarde la energía regresará al artista en forma de abundancia, sea cual sea la definición de abundancia que cada artista tenga, el boomerang de la vida siempre trae de vuelta aquello que le arrojamos al universo.

¿Por qué no hay más artistas?

Si todo es tan maravillo, y basta con ponerle pasión, entrega y arte a todo lo que hago, entonces ¿Cómo es que hay tan pocas personas que lo hacen? La respuesta es muy sencilla y aquí no me detendré mucho a explicarla par no entrar en detalles innecesarios, debemos comprender que como seres humanos tenemos un cerebro reptiliano, cuyas necesidades son comer y estar a salvo. Todo lo demás que no encaje con la satisfacción de alguna de estas necesidades será inmediatamente cuestionado por nuestro cerebro. El razonamiento es muy lógico (para el cerebro reptiliano): cuando te atreves a pensar diferente, a ser el que propone soluciones en lugar de quejarse de las situaciones, cuando te atreves a innovar y proponer algo, esto es inmediatamente detectado por el cerebro, detecta que podrías no estar en lo correcto, que podrías equivocarte y al cerebro reptiliano que le interesa más que estés a salvo a que logres cambiar el mundo, le será mucho más útil descartar tu idea, ocultarla o callarla porque expresarla implica arriesgarse a estar mal.

La buena noticia aquí es que resulta que cuando te encuentres haciendo algo que te sea incomodo, que te de miedo hacer, que te saque de la famosa «zona de comfort» estarás haciendo algo que la gran mayoría de las demás personas no se atreverá a hacer, porque estarán demasiado ocupados «estando a salvo» y al final del día cuando esas acciones te lleven al éxito, sin duda alguna, se te recompensará.

«Ahora la economía está castigando a los miedosos sin piedad, y está aumentando los beneficios de aquellos pocos que son lo bastante valientes como para crear arte, y lo bastante generosos para obsequiarnos con él».

– Seth godin.

Otro de los problemas que yo percibo es que hemos invertido las formulas del artista y eso ha creado una gran confusión en nuestro entorno social-laboral, y es que hemos creído que primero llega la recompensa (económica, emocional, personal, etc.) y posteriormente se crea el arte, nos la pasamos buscando el trabajo ideal, con las características especificas, las remuneraciones adecuadas, el entorno perfecto y para colmo tiene que estar cerca de nuestra casa, y cuando por fin parece que lo hemos encontrado, resulta que para entregar nuestra obra de arte al mundo, necesitamos mejores pinceles (herramientas), un nuevo lienzo (planeación estratégica) y hasta personas diferentes alrededor (equipo).

Pero resulta que la formula es al revés, siempre habrá mejores pinceles, cinceles, instrumentos, etc. Al artista no lo hace el entorno que lo rodea, es al revés, al artista primero ES, primero crea su arte, la entrega al mundo, y en consecuencia, quizás tenga mejores pinceles, otro estudio, un lienzo distinto y hasta una remuneración económica. Si estamos esperando a que llegue nuestro trabajo ideal, con el sueldo perfecto, el equipo mejor armado y las herramientas de ultima tecnología, nunca haremos nada, porque siempre todo es perfectible, siempre habrá algo “mejor” y que a nosotros nos hará falta. La naturaleza misma nos da la razón, no se puede cosechar lo que no se ha sembrado, pero parece que se nos ha olvidado.

Cambia la perspectiva, conviértete en artista, regala tu arte al mundo y ya verás como poco a poco, te vas llenando de un entorno mejor y más favorecedor para crear tu arte, el mundo necesita artistas, no tengas miedo y el resultado seguramente te sorprenderá.

¿Qué puedo concluir de todo esto?

Puedo concluir que la pasión no es específica de un proyecto. Es específica de una persona. Hay gente que enganchada a la pasión, que deriva su sentido de la existencia del hecho de ser apasionado. Mi propuesta es que des el máximo en lo que sea que estés haciendo, esfuérzate por crear de cada oportunidad una obra de arte, perfeccionado y síguelo perfeccionando, porque todo es siempre perfectible, no tengo duda de que el vivir las tareas diarias de esa forma pondrá en acción el famoso boomerang de la vida y se te recompensará. En el peor de los casos, si no tienes el crecimiento esperado en el momento esperado o la remuneración que creas merecer en dicho trabajo, seguramente lo aprendido de vivir el proyecto de esa forma de algo te servirá después en la vida, en el mismo discurso de Steve Jobs que mencionaba al inicio nos habla de ello:

«No puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.

Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida».

– Steve Jobs.

Si quieres dejar tu trabajo, déjalo, pero déjalo por las razones correctas, déjalo una porque no te dejen expresar tu arte de la forma que tu quisieras y que estas completamente seguro que es mejor para todos, déjalo para aportar más y de mejor forma al mundo, déjalo si no es un espacio creativo y tus ideas son echadas a un lado invariablemente o si no genera ningún impacto positivo en la humanidad. Pero no lo dejes por pensar que en otro lugar estarás mejor o te comprenderán de mejor forma, primero realiza un viaje de introspección y analiza que estas aportando tú, ¿Generas arte o vas a cumplir con un horario? ¿Qué puedo hacer mejor? ¿Qué ocasiones de crear arte encuentro en mi día a día y como las enfrento?

Y cuando digo dejar tu trabajo, también hago referencia a la palabra misma, porque la palabra «trabajo» deriva del latín tripalium, que era una herramienta parecida a un cepo con tres puntas o pies que se usaba inicialmente para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos. También se usaba como instrumento de tortura para castigar esclavos o reos. ¿Qué mal no? ¿Relacionar tu actividad diaria con una actividad de tortura? ¿Quién en su sano juicio, como diría mi madre, se levantaría gustoso todos los días a que lo torturen?

Utilicemos en cambio mejor la palabra empleo, la palabra «emplear», que proviene de implicare es la acción y efecto de emplear, y emplear significa, en primer lugar, utilizar algo para cumplir alguna función, como sinónimo de usar. Entonces mejor definamos la nuestra actividad o proyecto como un empleo de nuestros talentos al servicio de la humanidad. ¿Suena mejor, no?

Por ultimo, para el trabajo, proyecto o profesión, como bien menciona Steve Jobs, tienes que encontrar eso que amas, pero para saber que es eso que amas primero tienes que descubrir en ti la capacidad de amar, de ser mejor, de superarte, de regalar tu arte. Solo así lo que amas llegará a ti, y esto aplica tanto en lo profesional, como en lo sentimental.


Fuente: «¿Eres Imprescindible?» de Seth Godin.
        «So Good The Can't Ignore You» de Cal Newport.
        http ://viviralmaximo.net
        http ://concepto.de/empleo/

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