Cómo triunfar en el talentismo: arquitectos de nuestra felicidad.

¿Qué pasaría si el principal indicador de desarrollo de los países fuera el TIB (Talento Interno Bruto) en lugar del acostumbrado PIB (Producto Interno Bruto)? Medir a las naciones por su PIB es una óptica sumamente capitalista del desarrollo de estas y del bienestar de sus pobladores, óptica basada en el consumo. Imaginemos la siguiente situación: llevas 2 horas en tu carro consumiendo gasolina para llegar hasta tu trabajo ¿Cómo te sientes al respecto? Esta situación de consumo eleva el PIB de tu país… ¿No se supone que elevar el PIB te traerá bienestar como ciudadano? ¿No hay innumerables campañas publicitarias que prometen la felicidad a través del consumo? Si esto fuera así deberías de bajar de tu vehículo con una sonrisa de oreja a oreja todos los días, después de consumir litros de gasolina.

Desde el año 2006 New Economics Foundation publica el Índice del Planeta Feliz (Happy Planet Indexy existe también el Índice de Emociones Positivas de la empresa encuestadora Gallup y una serie de estudios que miden la felicidad de los países, sin duda alguna estos estudios tienen cierta carga de subjetividad normal, y no es sorpresa para nadie que los países latinoamericanos aparezcan en los lugares más privilegiados de la lista.

El psicólogo ganador del Premio Nobel en economía Daniel Kahneman nos explica esto en una entrevista realizada por Andrés Oppenheimer: «Los latinoamericanos son más emocionales, no necesariamente más felices» Y añadió: «cuando observas la manera en que los latinoamericanos responden a las preguntas acerca de lo infelices que son, a veces encuentras que son más infelices que los demás. De manera que ellos son al mismo tiempo más felices que otras personas, y más infelices».

Es por eso que yo les propongo del TIB (Talento Interno Bruto), como medidor del desarrollo de los países en el talentismo, indicador donde también se deberá considerar aspectos como la educación, el porcentaje de cobertura de las necesidades básicas de la población, su capacidad organizativa, la creación de redes o participación en proyectos, las empresas creadas, el tiempo e ingresos dedicados a la caridad, la riqueza de las relaciones personales, la alimentación, la actividad física y muchos factores más.

No por nada es que Juan Carlos Cubeiro nos deja claro que una de las claves para triunfar en esta nueva era es la construcción de nuestra propia felicidad, y es por ello que nos comparte la investigación de Sonja Lyubomirsky, profesora  en la Universidad de California y premio Templeton de Psicología Positiva en 2002, quien lleva un par de décadas dedicadas al estudio de la felicidad y como desarrollarla, su investigación de más de 20 años es compilada en su libro The How Of Happiness (La ciencia de la felicidad) y de ahí se desprenden dos grandes hallazgos que Cubeiro en su ya citado Del Capitalismo al Talentismo nos comparte:

I. La felicidad no se busca, se construye.

«La felicidad no es un golpe de buena suerte que debamos esperar, como el final de la estación de las lluvias; tampoco es algo que debamos “encontrar”, como la salida de una autopista o una cartera que hemos perdido, como si bastara con saber el camino secreto o conseguir el trabajo adecuado o el novio perfecto».

Sonja Lyubomirsky.

Si te planteas emprender en búsqueda de la felicidad lo más probable es que no encuentres nada, porque la felicidad no es algo que este fuera de ti, por lo tanto no la puedes buscar en el mundo que te rodea, no está en bienes materiales, en el afecto o el reconocimiento de otras personas o en determinadas experiencias por vivir. La felicidad ya está dentro de ti, lo que hace falta es que reconozcas esto, y que saques provecho de todo lo que hay dentro de la grandeza de tu ser para construirla, para convertirte en el arquitecto de tu propia felicidad, solo así llegarás muy lejos.

Tenemos, entre muchos más, especialmente dos grandes problemas que vivimos actualmente como «sociedad infeliz», el primer problema es que pensamos, o nos han hecho pensar, que la felicidad está en el tener, una visión totalmente capitalista de la felicidad, cuando la realidad es que la felicidad está en el ser, por eso les digo que está dentro de ustedes. El segundo problema es que estamos empeñados en la búsqueda de la perfección, buscamos la pareja perfecta, el coche perfecto, la casa perfecta en lugar de agradecer y valorar las características positivas de tu pareja, de tu casa… en fin de TODO lo que ya tenemos, quitémonos esa mala costumbre de fijarnos en lo feo, en lo malo, en la falla, olvidémonos de la queja.

Date cuenta que si el día de hoy elegiste bañarte, fuiste hasta tu baño y resulta que tiene un techo, abriste tu regadera y tuviste agua al instante, y además estaba limpia y por si fuera poco caliente, ya tienes mucho más de lo que tienen muchas personas alrededor del mundo. Tómate un momento para agradecerlo.

Únicamente un 10% de la felicidad está determinado por las circunstancias externas (salud, dinero, pareja). Un 50% proviene de lo que Sonja Lyubomirsky llama «valor de referencia», que según sus estudios está en nuestros genes. Pero la buena noticia es que un 40% de la felicidad proviene de las elecciones que deliberadamente ejercemos para obtenerla.

2. La felicidad se puede medir y se debe desarrollar.

Estás «prácticas deliberadas» con las cuales podremos obtener el 40% de felicidad nos las propone Lyubomirsky desde su investigación, y nos regala una propuesta de doce actividades para desarrollar felicidad, que yo me imagino como los 12 «pasos» que dará la manecilla de un reloj que va a  llevarnos de la obscuridad del capitalismo a la luz del talentismo:

  1. La gratitud.
  2. El optimismo.
  3. Evitar la preocupación excesiva por lo que ya ha pasado.
  4. Practicar la amabilidad.
  5. Cuidar las relaciones sociales.
  6. La resiliencia.
  7. El perdón.
  8. La fluidez.
  9. Saborear las alegrías de la vida.
  10. Comprometernos con nuestros propios objetivos.
  11. Practicar la religión y la espiritualidad.
  12. Ocuparnos de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

Analiza que tanto pones en práctica en tu día a día estas propuestas, aférrate y continúa con las que ya llevas a cabo y crea un plan de acción para mejorar aquellas en las cuales tengas áreas de oportunidad.

«Nuca es tarde para ser lo que podrías haber sido».

George Eliot.

¡Atrévete a ser feliz, la clave está dentro de ti!

Para terminar este post, le dejo un mensaje del Papa Francisco relacionado con la felicidad:

 

2 thoughts on “Cómo triunfar en el talentismo: arquitectos de nuestra felicidad.

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